UN ESTADO QUE NO CUMPLE SUS FUNCIONES ES UN ESTADO FALLIDO.
DE NARCO-ESTADO A ESTADO FALLIDO.
El más grande de los inventos políticos de la modernidad EL
ESTADO NACIONAL se está resquebrajando, debilitado, incapaz de solucionar y
resolver los graves problemas del hombre de hoy, su única misión se ha reducido
a aumentar las cargas impositivas a los ciudadanos y anidar la corrupción institucional
de la clase política y sus testaferros.
Aquel Estado que
representaba el sello de la nacionalidad, el orgullo de la raza, de la lengua,
las costumbres y tradiciones, la historia patria que identificaba la nación,
como el sello del elemento humano de un territorio convertido en nación, el
espacio vital en que se desarrollaba un pueblo orgulloso de sus raíces, está
viviendo una profunda crisis, no solo de identidad, sino de funcionalidad.
El Estado como invento
para homogenizar la nación y el territorio cumplió funciones vitales, pero la globalización
real ya supera los limites artificiales y se convierten en camisas de fuerza asfixiantes
y lo peor el Estado poco a poco ha ido perdiendo sus funciones, incumpliendo
sus obligaciones hasta convertirse en una carga pesada para el progreso de los
ciudadanos. Aquello del “Estado o nada de los fascistas”, o el Estado
intervencionista y confiscador de los comunistas de la llamada “Patria o muerte”
se han convertido en una catástrofe total social y humanitaria como los casos
de Cuba y Venezuela, donde el Estado no solo es una rémora sino el culpable de
una gran debacle, donde los únicos que han sacados beneficios son los políticos
convertidos en burócratas corruptos y millonarios.
Los intelectuales y los
juristas dejaron de ser humanistas para ser apologistas de Estado Nacionales
inventados y ficticios, y los políticos no velan por el bienestar de la especie,
sino por liderar reconocibles rebaños de poder.
La identidad ciudadana y
la militancia partidista está en crisis, hoy la gente se identifica más con los
colectivos, en muchos casos antipáticos y sectarios con excusas de resentimiento,
de división e incluso de odio y violencia, con actitudes que pretenden legitimar
atropellos y crímenes de todo tipo. Las minorías ocupan espacios y se convierten
a su vez, en discriminadoras al servicio de ideas de aparente aspiración de
justicia e igualdad.
La crisis es total y los
resultados están por verse. Hasta hoy no hay una ruta muy clara en la búsqueda de
un ciudadano universal, de un supra estado, de un
rescate del humanismo. Vivimos en un estado de confusión que es necesario
superar, los partidos políticos deben reinventarse y los políticos deben
entender que la crisis que padecemos es
de representatividad. Está llegando el momento en nadie, representa a nadie.
Para qué diputados, concejales, alcaldes, gobernadores e incluso
presidentes. El comunismo criollo pretende adelantarse a los tiempos e imponer un
Estado Comunal que solo es un ropaje de engaños y apariencias. Es el mismo Estado
interventor, centralizador, castrador, suficientemente conocido.
La crisis está en pleno
desarrollo y la pandemia se ha convertido en catalizador.
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